Desde que en 1998 el actual alcalde anunciase “la construcción de un Centro de Talasoterapia que será una referencia en todo el norte de España” hasta hoy han pasado 25 años. En este cuarto de siglo hemos visto cómo el dúo que gobierna Vilanova de Arousa anuncia, sin el más mínimo rubor, en cada campaña electoral la inminente construcción del Centro de Talasoterapia, incluida una piscina municipal de la que, por cierto, sí disfrutan desde hace muchos años los concellos vecinos de Vilagarcía, Caldas, Cambados o Ribadumia.
Hace unos días el alcalde aseguraba que esta vez sí que, por fin, después de 25 años el Centro de Talasoterapia y la piscina municipal iban a ser una realidad porque el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo había concedido una subvención algo inferior a 600.000 €. Se trata, por supuesto, de un engaño más a los vecinos de Vilanova. Veamos.
Según palabras del alcalde, el proyecto del Centro de Talasoterapia presentado a esta convocatoria de subvenciones tiene un coste de 3.000.000€. Sin embargo, hace apenas seis meses el concello estimaba su coste total en 9.047.386,50€, de acuerdo con la documentación que figura en el plan especial de infraestructuras y dotaciones de O Terrón, lo cual no deja de ser sorprendente: en seis meses se reduce a un tercio el coste total del proyecto.
En conclusión, al concello le hacen falta 2.400.000€ para llegar a los 3.000.000€, que deberá conseguir para realizar la totalidad del proyecto antes de tres años. Los menos de 600.000€ concedidos apenas serán suficientes para realizar el vaso de la piscina, pero la subvención, conviene no olvidarlo, se concede para realizar la totalidad del proyecto, que tendrá que estar totalmente finalizado antes de junio de 2026, de lo contrario el concello deberá devolver los 600.000€.
La delicadísima situación económica y financiera del concello no permite recurrir a fondos propios, ni a préstamos con entidades financieras. Recordemos sólo un par de datos: el concello de Vilanova está entre los 5 concellos más endeudados de toda Galicia; y la deuda de Vilanova triplica a la suma de estos siete concellos juntos: Cambados, A Illa, Meis, Meaño, Caldas, Ribadumia y Sanxenxo…
Tampoco va a ser posible echar mano del Plan Concellos de la Diputación porque esos fondos se destinan a contratar personal de obras y a la realización del mantenimiento de servicios e infraestructuras municipales, ya que los presupuestos municipales apenas dedican 77.000€ anuales (3,5 veces menos del coste del equipo de gobierno) al capítulo de Inversiones, cantidad claramente insuficiente para el mantenimiento de las infraestructuras y servicios municipales.
Por tanto, estamos ante uno de los habituales y variados engaños que el dúo gobernante difunde cada campaña electoral como, por citar solo unos ejemplos, la pasarela a Ansuiña, el Centro de Día en Vista Real, o el centro comercial, que como los turrones El Almendro en Navidad también vuelve puntualmente en cada campaña electoral… Lo único cierto es que, gracias a la inoperancia del dúo gobernante, los vecinos de Vilanova tendremos que ir a Vilagarcía, Caldas, Cambados o Ribadumia para disfrutar de sus piscinas municipales… De verdad, a estas alturas del siglo, y después de 28 años de mayoría absoluta en la alcaldía, alguien se puede creer estos burdos engaños?.

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